lunes, 11 de abril de 2011

El gallego que alcanzó las estrellas

Ramón María Aller, al que la Real Academia de Ciencias acaba de dedicar el Día do Científico do Ano, fue el precursor del estudio de las estrellas dobles y múltiples en España y convirtió Lalín en un referente internacional en la ciencia astronómica antes de incorporarse a la Universidade de Santiago

Hoy, La Voz de Galicia, ha publicado un artículo de Raul Romar sobre Ramón María Aller, el homenajeado este año durante el Día do Científico Galego.
Hay un cráter en la Luna que lleva su nombre. El mismo con el que han sido bautizadas varias calles de Lalín, A Coruña, Vigo o Santiago. Son solo alguno de los múltiples homenajes que ha recibido el sacerdote, matemático y astrónomo Ramón María Aller, considerado como el padre de la astronomía en Galicia y uno de los referentes españoles en la materia, que acaba de ser distinguido por la Real Academia Galega de Ciencias al dedicarle el Día do Científico Galego de este año, una iniciativa que aspira a convertirse en «unha celebración de toda a sociedade galega, ao mesmo nivel có Día das Letras Galegas, festa de referencia da cultura na comunidade».

Ramón María Aller (1878-1966) fue, realmente, un personaje singular. Un científico alentado por la curiosidad cuya única aspiración era el conocimiento. Pero era, por encima de todo, un sacerdote, un hombre de la Iglesia, con una enorme devoción científica, que acabó convirtiéndose también en padre de la astronomía en Galicia. «El sentíase sacerdote por riba de todo. Incluso tiña unha tarxeta na que poñía: 'Ramón María Aller. Presbítero'. Decía misa todos os días, aínda que non predicaba nin tiña parroquia, porque para el o exercicio sacerdotal era puramente vocacional e nunca quixo nin cobrar por iso nin acceder a ningún cargo relixioso», explica Vitorino Gutiérrez Aller, el sobrino del homenajeado, que lo acompañó hasta su muerte en su pueblo natal en el 66.

Su modestia y humildad también lo acompañaron a lo largo de su carrera científica que se empezó a despertar en la infancia cuando miraba al cielo desde su galería en su casa de Lalín. Esta curiosidad fue incentivada por su familia. Su abuela, Camila Ulloa, le regaló un anteojo de 75 milímetros de apertura con el que empezó a practicar más en serio su afición cuando era seminarista en Lugo. A este primer instrumento se le unió un teodolito procedente de Londres que le regaló una amiga de su familia. Y, con estos instrumentos, empezó a instalar su observatorio en la galería de su casa. «Uno de los hechos que más influyó en su carrera fueron los veranos que pasó en Castro Urdiales, en el observatorio de Luis Ocharán, que tenía un laboratorio particular con equipos importantes que luego él instaló en Galicia», explica José Ángel Docobo, director del Observatorio Astronómico Ramón María Aller de la Universidade de Santiago y biógrafo del lalinense. Uno de los aspectos que más sorprende a Docobo, continuador del legado de Aller, fue la trascendencia nacional e internacional de un trabajo científico que convirtió Lalín en un referente de la astronomía de la época, incluso ante el desconocimiento de sus paisanos, que ignoraban la magnitud de la obra del sacerdote. «Fue una cosa milagrosa -apunta Docobo-, porque a comienzos del siglo XX contactaba en Lalín con profesionales de España y el extranjero. Lo conocían más por ahí adelante que en la propia Galicia». Un ejemplo de su reconocimiento internacional fue el nombramiento como miembro de la Comisión de Estrellas Dobles de la Unión Astronómica Internacional en 1948, que fue también cuando publicó su obra Astronomía a simple vista. Un año después fue designado miembro de la Comisión Nacional de Astronomía, lo que significa que logró antes el reconocimiento internacional que en su propio país.

Ramón María Aller fue el introductor en España del estudio de las estrellas dobles y múltiples, de las que descubrió nueve en vida, y creó una escuela en esta área en todo el país de la que aún hoy es referente internacional el observatorio que lleva su nombre en Santiago. «La figura de don Ramón sigue muy presente entre nosotros», subraya Docobo.

1 comentario:

  1. Hola, mi nombre es Juan. Escribo para invitaros a que entréis en el este vínculo: http://galegolab.org/idea/democratizacion-galega-da-tecnociencia/

    No sé si me podrías ayudar a ponerlo en marcha.

    Hablamos.

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